CUARESMA PARA COMENZAR A VIVIR

March 10, 2016 radioluz

Cuarema_020216CUARESMA PARA COMENZAR A VIVIR

El pasaje del Evangelio nos describe el encuentro de la miseria humana con la misericordia divina. Los fariseos que traen a la mujer adúltera, ya han decidido que debe morir; se fijan en su pasado y quieren que se le aplique la ley. Jesús no quiere entrar en su juego porque ninguno de ellos puede pronunciar el juicio justo. Ellos también tienen un pasado pecador. Es Jesús quien ejercerá el juicio no condenando, sino salvando. No condena porque mira al futuro, al proyecto que tiene amorosamente establecido para cada persona.
Hermanos y hermanas:
1. Todos somos pecadores. Llevamos escrita en nuestra naturaleza caída esa inclinación al mal que nos hace débiles. Hay dos maneras de ver esta realidad: Los pesimistas se lamentan y viven mirando hacia atrás con remordimiento, pero ¿Para qué sirve denunciar el mal si después nuestra vida no anuncia algo radicalmente nuevo y diverso? Sin embargo tenemos otra alternativa: Mirar hacia delante. Es la actitud de quien tiene fe en ese Cristo que perdonó a la adúltera devolviéndola a la vida.
2. Jesús nunca busca culpas ni culpables. Vemos que Cristo rescata a la adúltera de la pena de muerte. Una ley puede conseguir que una adúltera muera pero sólo Jesús puede lograr que una adúltera empiece a vivir. Cristo no ha venido al mundo a condenar al hombre sino a salvarlo y darle vida. Queda atrás el pecado y la muerte y se abre un nuevo horizonte de amor. Jesús siempre estará en pie junto a nosotros para defendernos de los juicios de los hombres; sólo nos pone una condición: que nos arrepintamos y rectifiquemos.
3. Dios está siempre dispuesto a perdonarnos. Esta es la gran novedad del Evangelio: El perdón nos devuelve a la vida y nos permite volver a comenzar cada día. En este tiempo de Cuaresma podremos oír de nuevo la Palabra de Dios y llorar nuestros pecados. El cristiano no pertenece a esa categoría de hombres que mira siempre atrás, sino a esa otra formada por valientes que se abren con entusiasmo y confianza al porvenir.

La vida nueva en Cristo nace del perdón. Isaías les decía a los israelitas: “No recordéis lo de antaño, mirad que realizó algo nuevo”. Y lo que convirtió a San Pablo en apóstol generoso y feliz era el pensamiento de que tenía que olvidar su pasado para lanzarse a lo que le quedaba por hacer. Es tiempo de hacer buenos propósitos: Luchar contra el pecado y preferir morir antes que pecar. Acercarnos a la confesión seguros de alcanzar el perdón. Perdonar para ser perdonados. Le dice Cristo a la adúltera y también a nosotros: “¿Nadie te ha condenado? Tampoco yo te condeno, anda y en adelante no peques más“.